Oct
20
Hombre Lobo
Filed Under Uncategorized | Leave a Comment
El CLIENTE, de aspecto normal, llega a la recepción del hotel.
CLIENTE
Buenas tardes.
RECEPCIONISTA
Buenas tardes, caballero, ¿en qué puedo ayudarle?
CLIENTE
Tengo reservada una habitación.
RECEPCIONISTA
¿A nombre de quien, por favor?
CLIENTE
El Hombre Lobo.
RECEPCIONISTA
(Manteniendo la sangre fría y mirando en el ordenador)
El Hombre Lobo. Muy bien.
Lobo es primer apellido, ¿verdad?
CLIENTE
¿Qué?
RECEPCIONISTA
(Parece que tiene problemas con la reserva)
Me ha dicho que es el Hombre Lobo. Lobo de apellido, supongo.
CLIENTE
¿Que tonterías está diciendo? Soy el Hombre Lobo. Cuando hay luna llena me transformo en un grandísimo hijo de puta y hago unas barbaridades que usted ni se imagina. De un zarpazo le abro a usted la caja torácica y le arranco todo lo que son pulmones, corazón y tráquea sólo por el gusto de hacer daño, fíjese lo que le digo.
RECEPCIONISTA
(Aguantando el tirón y sin dejar de teclear)
Ajá.
Voy a ver si viene todo junto: Hombrelobo.
No, tampoco.
CLIENTE
(Indignándose pero manteniendo los modales)
Le gusta el peligro, ¿verdad, cabrón? La provocación, el riesgo, llevar las cosas al extremo,…
RECEPCIONISTA
¿Hizo la reserva por Internet? Porque aquí no me viene…
CLIENTE
Mire a ver si le viene por “Me como al recepcionista si no tengo reserva”
RECEPCIONISTA
(Tecleando)
“Me como al …
No, por “Me como” no me viene nada.
CLIENTE
Estamos juguetones, ¿verdad? Muy bien, olvide la reserva.
Déme una habitación individual.
RECEPCIONISTA
Lo siento, estamos completos.
Ahora el cliente hace una pausa para quedarse mirando al RECEPCIONISTA y se lamenta de que todavía no haya anochecido para darle ya su merecido al desgraciado, pues mientras no se transforme en la fiera es un hombre poco dado a la violencia.
CLIENTE
Así que están completos.
RECEPCIONISTA
Eso es.
CLIENTE
(Disponiéndose a marcharse)
Muy bien. ¿Trabaja usted esta noche?
RECEPCIONISTA
Sí, ¿por qué?
CLIENTE
Por nada. Buenas tardes. (Y se marcha)
RECEPCIONISTA
(Por el teléfono interior, acojonado)
Oye, ¿como se os ocurre hacerle una reserva al Hombre Lobo?
Hombre, por favor, ¿estamos tontos o qué? Y si llama Drácula, ¿qué? ¿También le damos una habitación?
Pues el tío me ha amenazado.
Nada, que esta noche pasará a devorarme.
No, gracia te hará a ti.
Y cuelga, indignado, subiéndose el cuello de la camisa y abrochándose todos los botones de la chaqueta.