El CLIENTE, de aspecto normal, llega a la recepción del hotel.


CLIENTE

Buenas tardes.

 

RECEPCIONISTA

Buenas tardes, caballero, ¿en qué puedo ayudarle?

 

CLIENTE

Tengo reservada una habitación.

 

RECEPCIONISTA

¿A nombre de quien, por favor?

 

CLIENTE

 El Hombre Lobo.

 

RECEPCIONISTA

(Manteniendo la sangre fría y mirando en el ordenador)

El Hombre Lobo. Muy bien.

Lobo es primer apellido, ¿verdad?

 

CLIENTE

¿Qué?

 

RECEPCIONISTA

(Parece que tiene problemas con la reserva)

Me ha dicho que es el Hombre Lobo. Lobo de apellido, supongo.

 

CLIENTE

¿Que tonterías está diciendo? Soy el Hombre Lobo. Cuando hay luna llena me transformo en un grandísimo hijo de puta y hago unas barbaridades que usted ni se imagina. De un zarpazo le abro a usted la caja torácica y le arranco todo lo que son pulmones, corazón y tráquea  sólo por el gusto de hacer daño, fíjese lo que le digo.

 

RECEPCIONISTA

(Aguantando el tirón y sin dejar de teclear)

Ajá.

Voy a ver si viene todo junto: Hombrelobo.

No, tampoco.


CLIENTE

(Indignándose pero manteniendo los  modales)

Le gusta el peligro, ¿verdad, cabrón? La provocación, el riesgo, llevar las cosas al extremo,…

 

RECEPCIONISTA

¿Hizo la reserva por Internet? Porque aquí no me viene…

 

CLIENTE

Mire a ver si le viene por “Me como al recepcionista si no tengo reserva”

 

RECEPCIONISTA

(Tecleando)

Me como al …

No, por “Me como” no me viene nada.

 

CLIENTE

Estamos juguetones, ¿verdad? Muy bien, olvide la reserva. 

Déme una habitación individual.

 

RECEPCIONISTA

Lo siento, estamos completos.

Ahora el cliente hace una pausa para quedarse mirando al RECEPCIONISTA y se lamenta de que todavía no haya anochecido para darle ya su merecido al desgraciado, pues mientras no se transforme en la fiera es un hombre poco dado a la violencia.


CLIENTE

Así que están completos.

 

RECEPCIONISTA

Eso es.

 

CLIENTE

(Disponiéndose a marcharse)

Muy bien. ¿Trabaja usted esta noche?

 

RECEPCIONISTA

Sí, ¿por qué?

 

CLIENTE

Por nada. Buenas tardes. (Y se marcha)

 

RECEPCIONISTA

(Por el teléfono interior, acojonado)

 Oye, ¿como se os ocurre hacerle una reserva al Hombre Lobo?

Hombre, por favor, ¿estamos tontos o qué? Y si llama Drácula, ¿qué? ¿También le damos una habitación?

Pues el tío me ha amenazado.

Nada, que esta noche pasará a devorarme.

No, gracia te hará a ti.

 Y cuelga, indignado, subiéndose el cuello de la camisa y abrochándose todos los botones de la chaqueta.